Corresponde a la sociedad reconstruir su visión respecto a la vejez, tomar en cuenta su vulnerabilidad, reconocer su dignidad y apoyar el ejercicio de su autonomía. Los principios de la bioética son un buen instrumento para lograr este propósito.
Por qué la bioética debe ser laica
En una democracia de derecho, constitucional, como es la nuestra, por lo menos en el papel, la diversidad de creencias es una realidad que formalmente obliga a nuestra República y a nuestro Estado a ser laicos. Esta laicidad supone una distinción entre política y religión, entre Estado y agrupaciones religiosas, así como entre público y privado.
El dolor por el plagio y la justicia
En el caso más reciente, es fehaciente la existencia de una conspiración de personas para cometer un plagio, por ello, aunque lo intenten, no hay forma de argüir inocencia. Resulta imposible desvincular conductas entre el asesor y los tesistas que presentan el mismo trabajo, con independencia del orden en que lo presentaron.
Treinta años no son nada: la reproducción humana asistida
Fue en 1978 cuando sucedió lo que hasta esa época parecía impensable, la desvinculación entre coito, embarazo y nacimiento. Efectivamente, es en Manchester, Inglaterra, a finales de los setenta cuando por primera vez fue posible el nacimiento de una niña, producto de una revolucionaria técnica denominada Fecundación In Vitro (FIV).
Aproximarse al Antropoceno
Esta es la importancia que tiene el “Antropoceno”: hacernos conscientes de que enfrentamos una crisis planetaria sin parangón en toda la historia de la humanidad. Pese a que las señales venían observándose desde mediados del Siglo XX, ha sido en el arranque de este siglo cuando hemos despertado a la posibilidad de que no hay garantía absoluta para la pervivencia de nuestros descendientes. Ya lo decía Paul Valéry: “Ha comenzado la era del mundo finito”.