La bancarización de la vida: compraventa de células germinales

El tema de la reproducción humana asistida es uno que día con día nos invita a la reflexión. En un editorial anterior mencioné que: “Fue en 1978 cuando sucedió lo que hasta esa época parecía impensable, la desvinculación entre coito, embarazo y nacimiento”.

Ilustración: Estelí Meza
Ilustración: Estelí Meza

Esto con motivo del primer nacimiento de un ser humano producto de lo que en su época, resultó ser una técnica revolucionaria, la fecundación in vitro. En aquella época manipulando óvulos y espermatozoides se logró el nacimiento de la llamada “primera bebé probeta” del mundo, su nombre: Louise Brown, hija de Lesley y John Brown.

Desde entonces dicha técnica ha sido utilizada quizá por millones de personas, surgiendo así una nueva industria millonaria, la donación y almacenamiento, en bancos especializados, de células germinales tanto de hombres como de mujeres. Cabe señalar que en realidad no se trata de una donación sino de un intercambio comercial, una compraventa de dicho material genético.

Así, basta indagar un poco en internet para encontrar una basta oferta de bancos de semen y de óvulos, todos prometiendo material genético de una calidad excepcional, pues casi todos aseguran que sus ¿donadores? —que en realidad son vendedores— han sido seleccionados con rigor (lo que quiera que ello signifique).

Quizá el más conocido de estos bancos de células germinales es Cryos Dinamarca, ubicado en la ciudad de Aarhus, la segunda ciudad en importancia de ese país. En este banco aseguran estar en posibilidades de proveer (al mejor postor) tanto espermatozoides como óvulos. En su página en español aseguran contar con “La selección más grande del mundo de donantes de esperma y de óvulos” y en su eslogan, adosado por la imagen de un niño de quizá dos o tres años dice: “Los sueños se hacen realidad”. Cabe señalar que dicho sitio web ofrece su información en chino, danés, holandés, francés, inglés, alemán, italiano, japonés, portugués y español.

Si bien éste es quizá el más conocido, hay muchos más. Por ejemplo, el European Sperm Bank, ubicado también en Dinamarca, en su capital Copenhague, que en su página principal ofrece: “Elija entre una amplia selección de donantes. Tenemos más donantes que nunca, para que pueda encontrar el donante adecuado para su familia”.

Cabe señalar que dichos bancos operan internacionalmente, pues hacen envíos mediante las empresas de mensajería más grandes del mundo. Así, pagando con una tarjeta de crédito, estos bancos tienen la capacidad de entregar sus productos en casi cualquier parte del mundo, enviando el material genético que venden (espermatozoides u óvulos) en contenedores de nitrógeno líquido, incluso; al menos Cryos Dinamarca ofrece además una guía de autoinseminación casera para las mujeres.

Otro elemento a considerar respecto de la bancarización de células germinales son los precios de dicho material genético, pues tienen costos diferentes. Por ejemplo, si el ¿donante? es anónimo o si no lo es, igual sucede con la motilidad de los espermatozoides: a mayor motilidad, mayor precio.

La lista es grandísima: Androcryos en Johannesburgo; Indian Sperm Tech en la India; London Sperm Bank Manchester Fertility y Ovoria en Inglaterra; Cryobank, Donnor Egg Bank, Xytex, Seattle Sperm Bank, The Sperm Bank of California, Asian Egg Bank y Repro Tech en Estados Unidos; Origin Sperm Bank en Toronto, Canadá; My Egg Bank, con sucursales tanto en Estados Unidos como en Canadá; Ovo Bank, en Málaga, España y un largo etcétera.

La lista es larguísima, sólo presentamos algunos casos, pero es posible encontrar estos “bancos” prácticamente en todos los continentes del mundo; como era de esperarse, Estados Unidos domina el mercado.

México no se queda atrás. Tenemos varias empresas que negocian con células germinales, una de ellas es Ingenes, que se anuncia como “El Banco Nacional de Semen” y presume tener al menos quince sucursales en el país y tres más en Estados Unidos. Otras mexicanas son el Centro de Fertilidad, Concibe —que se anuncia como un Centro Médico Especializado en Reproducción Asistida—, y IECH Center, que asegura ser la “institución médica pionera en tratamientos de fertilidad y reproducción asistida en México”.

En fin, como podemos ver, así como surgieron las criptomonedas, ahora abundan los bancos de células germinales. Desde una perspectiva bioética, tendríamos que preguntarnos qué implicaciones tiene el surgimiento y operación de estas empresas que operan de manera trasnacional. Recordemos que las células germinales, mediante fecundación in vitro, generan vida, generan seres humanos cuyos orígenes pueden resultar inciertos. La pregunta obligada: ¿es éticamente aceptable o deseable este tipo de mercantilización de la vida humana?

 

Héctor A. Mendoza C.
Doctor en Derecho y profesor investigador en temas bioéticos y biojurídicos. Integrante del Sistema Nacional de Investigadores y miembro del Colegio de Bioética, A. C.

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Publicado en: Inicio y fin de la vida