¿Madres inciertas?
Debates feministas sobre la gestación subrogada

La gestación subrogada pone en tela de juicio el principio de filiación civil de que la “madre siempre es cierta.” La posibilidad de “rentar” un útero para llevar ahí el proceso de gestación propone que la mujer que aceptó embarazarse para dar a luz al hijo o hija de otra persona no será la madre legal ni de crianza de ese niño o niña. En este caso, el embarazo está separado de la maternidad, entendida como un acto cotidiano de crianza, con todos los derechos y deberes familiares que eso supone: hacerse cargo de proveer alimentos, educación, salud y bienestar al niño o niña. La filiación es la atribución legal del parentesco (biológico o voluntario) que se genera entre padres y madres y sus hijos e hijas. La filiación tradicionalmente ha sido desprendida de la biología, particularmente del parto, para las mujeres. En el caso de los hombres, la filiación se presume cuando el niño o niña nace dentro del vínculo matrimonial o de la unión marital de hecho (concubinato).

Sin embargo, la gestación subrogada rompe con estas ideas tradicionales sobre la maternidad y la paternidad, desprendida del acto biológico y heterosexual de la procreación y el embarazo. En primer lugar, porque muchas de las parejas que utilizan esta técnica de reproducción asistida (TRA) son del mismo sexo. Como otra forma de fundar familias, la gestación subrogada abre debates importantes para la bioética y el feminismo. ¿Son libres las mujeres gestantes o están siendo explotadas? ¿Qué significa que la subrogación del útero sea un acto comercial? ¿Cómo se establece la filiación de niños y niñas que nacen de esta TRA? ¿Quién se queda a cargo de la crianza y la custodia?

Ilustración: Oldemar González
Ilustración: Oldemar González

La respuesta a estas preguntas no es fácil. Las feministas liberales coinciden con el principio bioético de la autonomía. Es decir, las mujeres gestantes son agentes autónomos, moralmente responsables de sus actos y de su cuerpo. La gestación subrogada, bajo esta visión, debería ser una acto libre e informado, realizado al amparo de una figura legal que establezca con claridad los derechos y obligaciones entre las partes. Por ejemplo, un contrato civil. Así, se puede definir que la mujer gestante no será la madre de crianza, el monto a pagar en caso de ser onerosa su participación y las prestaciones médicas necesarias durante el embarazo. También que el hijo o la hija nacido a través de esta TRA tendrá la filiación de la persona o pareja que realice la crianza.

Por otra parte, las feministas radicales consideran que esta es una práctica que comercializa los cuerpos de las mujeres y reproduce patrones de dominación masculina. Por lo tanto, las mujeres más pobres o de clases marginadas acaban rentando sus úteros para personas o parejas de mayores recursos, generalmente blancas. Si las condiciones de su práctica no son claras, las mujeres pueden verse en situaciones de desventaja económica y de salud que refuerzan la discriminación estructural en la que están. Por lo tanto, más que una decisión libre e informada de subrogar el vientre, es una decisión condicionada por su contexto económico e identidad étnica o racial.

En México, varios estados contemplan la posibilidad de utilizar diversas TRA. Sólo Tabasco y Sinaloa han regulado la práctica de gestación subrogada en la legislación civil. En contraste, en San Luis Potosí y Querétaro está expresamente prohibida. Sin embargo, no existe una regulación integral en el país que dé pautas claras sobre los derechos humanos en juego, ni tampoco que integre principios de bioética. En particular, el feminismo liberal considera necesaria la regulación de la gestación subrogada para proteger los derechos fundamentales de las mujeres y de los niños y las niñas que nacen de esta TRA. Hacerle caso al feminismo radical es continuar en la clandestinidad de la práctica y sin una regulación clara al respecto.

La gestación subrogada es un tema de urgente regulación en México. El consentimiento informado y las prestaciones de salud para la mujer gestante deberían establecerse en la Ley General de Salud, considerando los principios de la bioética sobre libertad y autonomía. Por otro lado, la atribución de la filiación es una materia de la legislación civil en la que se debería reconocer la maternidad o paternidad de quienes tienen la intención de hacerse cargo de la crianza del niño o la niña producto de esta TRA, y no de la mujer gestante, para dar certeza jurídica sobre los vínculos familiares.

 

Alma Beltrán y Puga
Doctora en Derecho por la Universidad de Los Andes, profesora de la Universidad Iberoamericana e integrante del Colegio de Bioética A. C.

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Publicado en: Inicio y fin de la vida

2 comentarios en “¿Madres inciertas?
Debates feministas sobre la gestación subrogada

  1. Me parece que se está olvidando el interés superior del bebé, y que se le está tratando como una mercancía. O al menos, que la filiación se está tratando como una mercancía sujeta a un contrato de compra-venta.

    Supongamos que la ley dice que la filiación es, sin excepciones, de quienes pagaron el procedimiento (y quizá donaron material biológico). Pero, si la mujer gestante decide con entregar al niño antes del nacimiento, ¿no está ejerciendo su libertad y decidiendo sobre su cuerpo? ¿o lo que le ocurra a su cuerpo está sujeto a lo que diga el contrato?

    Por otro lado, es posible que quienes paguen el procedimiento al final decidan no aceptar al niño. digamos por algún defecto genétíco que se hizo obvio en el nacimiento,. ¿Quién se ocupará de él?

    Supongamos que el desarrollo de la industria de los vientres subrogados lleva a dar un período de garantía de un año (por poner un ejemplo) para descartar defectos de nacimiento, y sus padres legales deciden no conservarlo ¿quién se ocupará del niño?

    Supongamos que, para evitar el escenario anterior se realizan test genéticos continuamente al feto, para que, en caso de que surja algún detalle, abortarlo. ¿Qué pasaría si la mujer gestante decide continuar con el embarazo, en su derecho a disponer de su cuerpo?

  2. Todas esas son preguntas muy interesantes y justo desde la visión teórica con la que se aborde el tema tienen respuestas diferentes. La visión del feminismo liberal que aterriza en regularlo a través del contrato aclara que la filiación sería de los padres/madres de crianza y no de la mujer subrogada. Esto debe ser así pues la crianza y el cuidado recaen en la pareja o persona que está contratando. Eso protege también los intereses del niño/niña.

    Los contratos ayudarían precisamente a solventar las inquietudes que usted plantea: las condiciones del ejercicio de los derechos reproductivos de la mujer gestante y los derechos/obligaciones de los padres/madres de crianza.

    La visión de la comercialización/mercantilización del cuerpo (feminismo radical) generalmente deja en la oscuridad la regulación y promueve la clandestinidad de la práctica.

    Gracias por sus preguntas.

    Saludos,

    Alma

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