Bioética e integridad científica: el caso del Dr. Hwang Woo-suk

El Dr. Hwang Woo-suk, actualmente de 71 años, es un científico coreano y exprofesor de la Universidad Nacional de Seúl que pasó de ser una prominente figura en el campo de la investigación en células madre, a protagonizar uno de los escándalos científicos más sonados de la historia.

El ascenso a la fama del Dr. Hwang comenzó en la década de 1990, cuando se convirtió en un líder en el campo de la biotecnología en Corea del Sur. Sus investigaciones se centraron en la clonación de animales; sin embargo, sus aspiraciones pasaron de clonar animales a pretender clonar embriones humanos, argumentando que podrían ser utilizados en terapias regenerativas, o bien, en el tratamiento de enfermedades crónicas. Estas aspiraciones fueron las que lo llevaron a su debacle. En 2004 afirmó haber logrado clonar con éxito células madre a partir de embriones humanos; además, alegó haber obtenido líneas celulares específicas para tratamientos de pacientes individuales, lo que implicaba un gran salto a nivel científico: técnicamente contaba con la tecnología para desarrollar tratamientos personalizados.

Ilustración: Kathia Recio
Ilustración: Kathia Recio

Estas afirmaciones catapultaron al Dr. Hwang a la fama mundial recibiendo reconocimientos y premios tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo, su éxito y reputación duraron relativamente. En 2005 empezaron a surgir irregularidades en torno a sus trabajos de investigación: él había asegurado que un grupo de dieciséis mujeres le habían donado 246 óvulos, lo que resultó falso. En realidad a muchas de esas mujeres se les pagó y se supo que en su equipo de investigación había muchas mujeres a las que les solicitó que donaran sus óvulos; por la relación de subordinación, esto suponía coerción para las investigadoras.

El artículo que desató la debacle fue: “Evidence of a pluripotent human embryonic stem cell line derived from a cloned blastocyst”, publicado en la revista Science en marzo de 2004, y retractado en enero de 2006 después de que se descubriera que los datos sobre las células madre eran falsos y que se habían manipulado las imágenes. El escándalo resultante fue devastador para la carrera del Dr. Hwang. En marzo de 2006 fue despedido de su puesto en la Universidad Nacional de Seúl y se enfrentó a múltiples acusaciones.

Tras su estrepitosa caída, el Dr. Hwang buscó una oportunidad para redimirse y continuar con sus trabajos de investigación. En 2012 encontró una oportunidad para retomar sus investigaciones y estableció un laboratorio de investigación en los Emiratos Árabes Unidos. Así, en colaboración con el gobierno, continuó sus estudios sobre células madre y terapia regenerativa. En aquél país ha sido muy exitoso, particularmente con la clonación de camellos de carreras; de acuerdo a sus declaraciones, los ha clonado por cientos.

La historia del Dr. Hwang Woo-suk conlleva dos reflexiones. Por un lado es una advertencia sobre la importancia de la integridad y la ética en la investigación científica, la necesidad de un sistema de revisión científica sólido, que permita garantizar la autenticidad de los resultados para, a su vez, mantener la confianza en la comunidad científica. Por otro lado, si bien es cierto que sus acciones pasadas lo han marcado, su historia también ofrece una lección sobre la importancia de aprender de los errores y trabajar hacia la redención y la mejora personal y profesional. Ejemplo de ello es el arduo trabajo desarrollado en los Emiratos Árabes Unidos. Actualmente trabaja en el Instituto de Investigación de Bioingeniería Sooam en Yongin, provincia de Gyeonggi, en Corea del Sur, donde sigue dedicándose a la clonación de embriones y la creación de células madre.

A modo de conclusión, podríamos enlistar sus principales faltas a la bioética y la integridad científica:

  1. Falsificación de datos. Particularmente al afirmar que había clonado células madre humanas.
  2. Manipulación de imágenes. Hwang manipuló imágenes en sus publicaciones científicas para respaldar sus afirmaciones falsas.
  3. Uso no autorizado de embriones. Para llevar a cabo sus experimentos, Hwang obtuvo embriones humanos sin el consentimiento adecuado de los donantes, lo que plantea preocupaciones éticas sobre el consentimiento informado y el respeto por los derechos de los participantes en la investigación.
  4. Manipulación genética. Hwang realizó experimentos de manipulación genética en embriones humanos sin una clara justificación ética o un marco regulatorio adecuado.
  5. Uso no autorizado de células madre de pacientes. Hwang afirmó haber obtenido líneas celulares específicas para pacientes individuales, lo que implicaba el uso de células madre de pacientes sin que estos hubieran dado su consentimiento informado.
  6. Negligencia en la supervisión de su equipo de investigación. Como líder del equipo de investigación, Hwang tenía la responsabilidad de supervisar y garantizar la integridad de los datos y resultados. Su negligencia permitió que se llevaran a cabo prácticas científicas inapropiadas y fraudulentas en su laboratorio.

 

Héctor A. Mendoza C.
Doctor en Derecho y profesor investigador en temas bioéticos y biojurídicos. Integrante del Sistema Nacional de Investigadores y miembro del Colegio de Bioética, A. C.