Roberto Blancarte defiende la necesidad de un Estado laico donde las políticas públicas respondan al bien común y no a dogmas particulares, por más legítimos que estos sean en el ámbito privado.
Roberto Blancarte
Religión y maltrato animal, ¿cúal ética requerimos?
La ética laica defiende entonces el derecho de existir de las éticas religiosas, pero entiende que ninguna puede imponer sus criterios éticos a los demás y que más allá de las creencias de cada quien, se requiere una ética compartida donde cada quien tenga el máximo de derechos posibles.
La moral de los funcionarios públicos
Los funcionarios públicos pueden tener las creencias que gusten, pero no pueden imponerlas a la población a la que sirven. Un Estado no es lo que sus funcionarios piensen o crean. Un funcionario público está obligado a cumplir y hacer cumplir la ley, no puede pretender que su conciencia está por encima de la ley.
Los aluxes del presidente
El presidente se asume como un místico. Cree en esas cosas y cree, además, que son importantes. No es el primer presidente de México que cree en cuestiones que hoy llamaríamos esotéricas, más que místicas. En el caso de López Obrador, sin embargo, su postura encaja con toda una posición acerca de la ciencia —que él identifica como neoliberal— y los saberes ancestrales, a los que los órganos educativos del gobierno han dedicado esfuerzos y presupuestos.
Por qué la bioética debe ser laica
En una democracia de derecho, constitucional, como es la nuestra, por lo menos en el papel, la diversidad de creencias es una realidad que formalmente obliga a nuestra República y a nuestro Estado a ser laicos. Esta laicidad supone una distinción entre política y religión, entre Estado y agrupaciones religiosas, así como entre público y privado.