Vacíos en la regulación para la protección de animales de laboratorio en México

¿Cuántos animales de laboratorio son usados en experimentación y educación al año en México? ¿Cuáles son las especies utilizadas en investigación? ¿Cuáles son las instituciones mexicanas que usan animales de laboratorio? ¿En qué condiciones se encuentran los animales sometidos a experimentación en México? Son preguntas que no podemos contestar con exactitud. Actualmente, México se encuentra dentro del 45 % de los países que no cuentan con estadísticas oficiales asequibles relacionadas al uso de animales de laboratorio, pese a que se tiene evidencia de que se usa un número significativo de animales en experimentación o docencia. Si bien el país cuenta con leyes y reglamentos federales y estales en materia de regulación en el uso de animales de laboratorio, existen vacíos normativos relacionados con la vigilancia y supervisión relativas a su uso, mantenimiento y manejo. Además, ninguna normatividad mexicana estipula la obligatoriedad de hacer pública y accesible la información relacionada con la experimentación animal. Estas carencias regulatorias dan como resultado un sistema no controlado en el que no se puede garantizar la protección animal y en el que la calidad científica carece de certeza. Los más perjudicados por ello son los animales.

Ilustración: Estelí Meza

En México, los puntos éticos y técnicos más importantes para el uso de animales para experimentación o docencia se encuentran regulados por la Norma Oficial Mexicana NOM-062-ZOO-1999, titulada “Especificaciones Técnicas para la Producción, Cuidado y Uso de los Animales de Laboratorio”. La presente Norma fue publicada en 2001 por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), que es de cumplimiento obligatorio en todo el territorio nacional.

En la NOM-062-ZOO-1999 se especifica que cualquier organización, institución o individuo que aloje, produzca, utilice o distribuya animales para fines científicos, está obligado a dar aviso del inicio de su funcionamiento, dentro de los primeros quince días naturales siguientes a la apertura del mismo y tendrá que informar de sus actividades por medio de un reporte anual. En este reporte anual se debe especificar el número total de animales usados por año y su destino. Sin embargo, la normativa no estipula la obligatoriedad de registro previo al inicio de funcionamiento ante una autoridad competente. Además, no cuenta con la obligatoriedad de hacer públicas y accesibles las estadísticas oficiales anuales reportadas por cada institución. La falta de transparencia en la publicación de datos oficiales impide: 1) que haya certeza sobre la regulación del uso de los animales de laboratorio; 2) evaluar los esfuerzos para la reducción, refinamiento y reemplazo del uso de animales, y 3) que exista un debate informado entre científicos, políticos, reguladores y el público, lo que imposibilita la toma de decisiones a favor del bienestar animal.

La NOM-062-ZOO-1999 indica que toda institución que utilice animales en investigación, desarrollo, pruebas y enseñanza, deberá de contar con un Comité Interno para el Cuidado y Uso de los Animales de Laboratorio (CICUAL). Sin embargo, la normativa no estipula la obligatoriedad del registro de sus comités de ética, ni de sus miembros ante una autoridad competente. Asimismo, otras carencias normativas impiden que se realicen seguimientos de inspección a los proyectos previamente autorizados por los comités de ética. Recordemos que la función principal del CICUAL es asegurar la existencia de un mecanismo interno institucional encargado de revisar que el cuidado y el uso de animales con propósitos de investigación, pruebas o enseñanza se lleve a cabo de una manera apropiada y humana. Por lo tanto, sin comités de ética (CICUAL) dentro de las instituciones que usen animales de laboratorio, no se podrá garantizar una adecuada vigilancia y supervisión a favor del bienestar de los animales usados con fines científicos.

Otros vacíos normativos corresponden a las carencias de información relacionadas con la evaluación del bienestar animal, y los criterios para decidir el punto terminal (indicadores que señalen el estado fisiológico del animal, los cuales muestran la necesidad de aplicar un método de muerte como punto final humanitario). En el mismo sentido, la normativa carece de información relacionada con el análisis daño-beneficio (análisis en el que se ponderan los posibles beneficios y la calidad científica del experimento, contra el dolor y malestar que este le causaría a los animales).

Adicionalmente, la normatividad menciona que para el funcionamiento de los bioterios (conjunto de instalaciones, muebles e inmuebles destinados al alojamiento y manutención de animales durante una o varias de las fases de su vida) se debe contar con una autorización. Sin embargo, el proceso de certificación de los bioterios es inexistente y no es posible que se les realicen visitas de inspección. Por lo tanto, no hay garantía del funcionamiento correcto de los bioterios, ni del cuidado apropiado de los animales.

El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) es un organismo administrativo descentralizado de la SADER que tiene entre sus funciones la autorización de bioterios y la promoción de protección, cuidado y uso de animales de laboratorio. Adicionalmente, es el responsable de la recolección y el manejo de datos oficiales referentes a los animales de laboratorio. Por su parte, la Comisión Nacional de Bioética (Conbioética) es el órgano encargado de llevar el registro de comités de ética en investigación humana.

El Senasica cuenta con todas las atribuciones necesarias para la recolección, procesamiento y análisis de los datos, que por normatividad deberían ser proporcionados por cada institución. Mientras que Conbioética cuenta con las atribuciones necesarias para lograr el registro de los comités de ética (CICUAL) de todas las instituciones tanto estatales como federales que utilicen animales con fines científicos. El Senasica y Conbioética destacan como las autoridades competentes nacionales para la implementación de un sistema de verificación y cumplimiento de todas las instituciones y del personal que utilicen animales de laboratorio.

El país cuenta con los recursos para la implementación de un sistema nacional de vigilancia, cuidado y bienestar en los animales de laboratorio. La actual insuficiencia regulatoria podría subsanarse con la actualización de la normativa vigente, en la cual se implemente un sistema que tenga las atribuciones necesarias para lograr una supervisión adecuada para la protección, el cuidado y el bienestar de los animales de laboratorio usados en México. Una adecuada regulación en materia de protección y cuidado de los animales usados para fines científicos o docencia, asegura el cumplimiento de las regulaciones oficiales, garantizando una investigación confiable y de calidad.

 

Patricia Frías Álvarez
Posdoctorante Conahcyt en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM

Gustavo Ortiz Millán
Investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM y miembro del Colegio de Bioética

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Publicado en: Ética hacia los animales