Tecnología: pros y contras

Robots y humanos

Si algún despistado lee este texto en treinta o cuarenta años —no creo que tarden más en ser reales mis elucubraciones, bastan Trump, Kennedy Jr. y sus camaradas creacionistas para acabar con el mundo—, se sorprenderá y no entenderá los porqués de estas líneas. Los robots con los que juegan los niños son bellos. Los robots producidos con diversos fines —médicos, de asistencia en hoteles, en guerras y pronto, prontito (¿ya?), como parejas sexuales— confirman el poder de la tecnología y de la inteligencia humana. Otra será la historia cuando los robots ordenen nuestros quehaceres o nos dicten su ideario. No debemos creerles a quienes aseguran que se comportarán dentro de modelos éticos.




Justicia social

Justicia social y salud

Dos binomios interdependientes: no hay salud sin justicia social; no hay justicia social sin salud. En este entramado, el orden de los factores no altera el resultado. Sin salud ni justicia social no es posible acceder a una vida digna. Cuando la supervivencia cotidiana es lucha diaria, pensar en el futuro es (casi)imposible.


Ética médica · Justicia social

Derecho a la privacidad

En medicina, preservar la intimidad es fundamental. El problema es inmenso y con el tiempo ha empeorado y en el futuro seguirá empeorando. La confidencialidad ha perdido terreno debido a los seguros médicos y a los empleadores; al unísono la relación entre enfermos y doctores casi ha desaparecido por la irrupción de la tecnología y por el desapego de los médicos hacia sus enfermos.