Durante siglos la filosofía occidental ha discutido sobre la moralidad del suicidio y la permisividad social y jurídica de la ayuda para morir en un contexto médico: cuando alguien padece una enfermedad o padecimiento incurable que le causa sufrimiento o dolor crónico en condiciones de salud irremediables. Se ha acentuado debido a que las tecnologías médicas actuales permiten mantener la vida de los pacientes durante meses o años, aunque no tengan posibilidad de recuperación, prolongando su agonía, y su deterioro paulatino en una especie de “muerte biográfica”.

Ante esto surgió la Ayuda o Asistencia Médica para Morir (AMM) que se ha legalizado en: Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y en algunos otros con tradiciones culturales similares a la nuestra como, España, Colombia y Uruguay. Esta ayuda comprende dos modalidades: la eutanasia, en la que el personal médico realiza la acción que provoca la muerte y el suicidio médicamente asistido, el personal de salud proporciona los medicamentos necesarios y acompaña a la persona, quien los administra por sí misma. En ambos casos, es la persona quien elige la forma en que desea recibir esta ayuda, ratificando su voluntad que ha expresado en una solicitud formal.
En nuestro país se ha avanzado en la disponibilidad de recursos que favorecen una muerte digna en el contexto de la atención de la salud: los cuidados paliativos, el rechazo a tratamientos que una persona en estado terminal no desee recibir o no desee continuar con ellos, a los cuales puede renunciar verbalmente o por escrito si está consciente, o bien, para el caso de que no pueda expresarlo, puede dejarlo previamente por escrito en su voluntad anticipada. Estos recursos ayudan a mejorar las condiciones del final de la vida mediante el alivio del sufrimiento y sobre todo, el respeto a los valores y deseos de quien atraviesa esta etapa.
Cierto es que los cuidados paliativos pueden aliviar el dolor y la ansiedad de los pacientes; sin embargo diversos estudios demuestran que el factor más importante que lleva a las personas a buscar la AMM es la pérdida en su calidad de vida, en su independencia y en sus proyectos. Además los cuidados paliativos tienen un límite y no pueden resolver todos los efectos adversos que provocan las enfermedades. Con independencia de la diversidad de creencias y valores, en un Estado laico cada persona —y nadie más— es quien podría decidir si su vida sigue siendo digna de ser vivida, si puede o quiere seguir soportando el sufrimiento que causa una enfermedad o una condición corporal incurable que la incapacite de gravedad.
La AMM es una opción que permite a personas que padecen un sufrimiento profundo a causa de una enfermedad terminal, una condición grave o limitaciones severas decidir cómo, cuándo y dónde quieren que se produzca el final de su vida. Para ejercer de manera efectiva la autonomía personal, es indispensable contar con apoyo profesional, con ayuda que garantice una muerte segura y sin dolor. Sin embargo, garantizar esta forma de morir a las personas que así lo deseen y soliciten, demanda que la AMM sea una opción legal y que se encuentre regulado el procedimiento de acceso y garantizada la recepción de los correspondientes servicios médicos.
La Constitución Política de Ciudad de México reconoce el derecho a una “muerte digna” como extensión del derecho a una vida digna. Pero para que este derecho sea pleno, aún falta incorporar la legalización de la asistencia médica para morir dentro de las opciones disponibles. Libertad para Morir A.C. busca promover la legalización y regulación de la AMM, primero en Ciudad de México y luego en todo el país. Por lo que hemos elaborado una iniciativa ciudadana que queremos impulsar en la cacpital. La cual consideramos es producto de una reflexión bioética de carácter multidisciplinario y que recopila los más significativos contenidos de la normatividad que se encuentra vigente en los países en que ha sido legalizada esta forma de asistencia médica en cualquiera de sus dos modalidades.
De igual manera, la iniciativa que hemos elaborado tiene un sólido sustento constitucional, en tanto parte de una reconceptualización del derecho a la vida, derecho fundamental que implica factores volátiles, por lo que incluye el derecho a que la muerte deje de ser una fatalidad biológica y emerja como un acto de voluntad. La conexión que existe entre el derecho a la vida y la dignidad humana permite postular que podemos optar por la muerte cuando estimemos que nuestras condiciones de salud no son compatibles con nuestra concepción de la dignidad personal. De modo tal que elegir la AMM no implica renunciar al derecho a vivir, sino es la última forma de ejercer el derecho a la vida.
El sustento constitucional que hemos mencionado implica que la legalización de la AMM no sea un derecho individual que dependa de la votación mayoritaria de la ciudadanía. En la medida en que el respeto y acatamiento de los derechos fundamentales no constituyen una cuestión que pueda quedar al arbitrio de las mayorías electorales. Una ley de AMM no obligaría a nadie ni coartaría el derecho de nadie a decidir ni de las personas enfermas ni del personal médico (al que se le reconocería la objeción de conciencia). Por el contrario es una ampliación de los derechos ciudadanos y el reconocimiento pleno de la pluralidad moral de nuestra sociedad. Cada persona debe decidir de manera autónoma cómo desea morir. Así el Congreso de Ciudad de México puede disponer de los argumentos filosóficos, bioéticos, médicos y legales necesarios para construir el consenso necesario para la legalización y regulación de la AMM.
Para impulsar la AMM y al amparo de lo establecido en la Constitución Política y en la Ley de Participación Ciudadana, ambas de Ciudad de México, decidimos constituirnos en Comité Promotor de la Iniciativa de Ley de Asistencia Médica para Morir. Esta propone la permisión y legalización de la eutanasia en la capital mediante la figura de la iniciativa ciudadana. Un mecanismo de democracia directa mediante el cual la ciudadanía presenta al Congreso de Ciudad de México proyectos de creación, modificación, reforma, derogación o abrogación de leyes y decretos propios del ámbito de su competencia.
Para que a esta iniciativa ciudadana le sea reconocido el carácter de preferente, lo que implica que deba ser analizada, dictaminada y votada por el Congreso de Ciudad de México en el mismo periodo en que fue presentada, requerimos recabar, por lo menos, el 0.25 % de las firmas de las personas ciudadanas inscritas en la lista nominal de electores de nuestra ciudad de manera electrónica. Esto radica en la posibilidad de que el proceso de recolección del apoyo ciudadano genere un amplio proceso de apropiación social, respecto a las principales regulaciones de que debe ser objeto la permisión y legalización de la ayuda médica para morir en Ciudad de México. Dado que tenemos el pleno convencimiento de que es en el entorno social en donde deben analizarse, discutirse y concretizarse las propuestas de adecuaciones legales que proponemos. Convocamos a todas las personas que, estando inscritas en la lista nominal de electores de Ciudad de México, consideren que ha llegado el momento en que en esta metrópoli se reconozca y se legalice la ayuda médica para morir.
Se trata de sumar esfuerzos a favor de la ampliación de las libertades públicas que siempre han caracterizado a Ciudad de México. Sin duda, la discusión pública debe darse de manera continua, reflexiva, y racional mediante todos los medios posibles; para determinar qué queremos de manera personal cada uno de los que conformamos esta sociedad, pero con mayor importancia, para saber qué necesitamos de manera colectiva, pensando en el bienestar y la autodeterminación de todas las personas; esa es la enorme responsabilidad que nos corresponde asumir en este momento crucial para el futuro de nuestra ciudad y de nuestro país.
Para más información visita: www.libertadparamorir.com.mx y escribe al correo: libertadparamorir.ac@gmail.com
María Asunción Álvarez del Río
Integrante de Libertad para Morir, A.C.
Beatriz Vanda Cantón
Integrante de Libertad para Morir, A.C.
Jorge Enrique Linares Salgado
Integrante de Libertad para Morir, A.C.
Pedro Isabel Morales Aché
Integrante de Libertad para Morir, A.C.