Las condiciones de posibilidad en las relaciones entre la bioética y el derecho

En una colaboración anterior a este blog, consideré que como los términos “derecho” y “bioética” significan tanto reglas y prácticas como reflexiones sobre ellas, resultaba posible identificar cuatro formas de relación entre ambos conceptos. Me referí a las que se dan entre el derecho positivo y la bioética como práctica, el derecho positivo y la bioética como reflexión, la ciencia jurídica y la bioética como práctica, y la ciencia jurídica y la bioética como reflexión. Con base en lo anterior, es posible hablar de cuatro combinaciones atendiendo a un punto de vista estrictamente reflexivo: la ciencia jurídica ocupada en la práctica bioética; la ciencia jurídica estudiando a la ciencia bioética; la ciencia bioética estudiando a la práctica jurídica, y la ciencia bioética reflexionando sobre la ciencia jurídica.

Ilustración: Gonzalo Tassier

A partir de lo acabado de señalar, en esta colaboración quiero explorar las condiciones de posibilidad en las relaciones entre la bioética y el derecho a partir de los señalamientos resumidos en el párrafo anterior. Remontándome al concepto bien conocido sobre esos escenarios, me interesa considerar aquello que tiene que darse para posibilitar la expresión de cada una de las cuatro maneras de vinculación ya identificadas. Conviene precisar que las condiciones de posibilidad pueden ser consideradas desde dos aspectos. En primer lugar, desde el que llamaré teórico o abstracto, en tanto conceptualización del pensamiento requerido para llevar a cabo los ejercicios relacionales señalados. De lo que se trata aquí es de saber cuáles son las líneas de pensamiento a partir de las cuales pueden darse las recíprocas vinculaciones entre las normas, las prácticas y las reflexiones constitutivas de la bioética y del derecho. En segundo lugar, desde el que tiene que ver con las condiciones históricas en las que esas relaciones son posibles y con las circunstancias históricas que definen las modalidades concretas de relación. Aquello que explica por qué en tal o cual situación, período o momento particular, predomina la reflexión bioética sobre el derecho o por qué la misma tiene o tuvo determinadas características. En lo que sigue voy a limitarme a explorar algunas de las condiciones de posibilidad en las relaciones entre bioética y derecho desde el mencionado punto de vista teórico o abstracto. Dejaré para un artículo futuro el desarrollo del punto de vista histórico referido.

Parto de la siguiente pregunta en el plano reflexivo ya mencionado: ¿qué condiciones tienen que darse en los campos de la bioética y del derecho para que puedan actualizarse las cuatro modalidades de vinculación apuntadas? Antes de responder debo dejar precisado que, como lo señalé en mi anterior colaboración, en cada una de las posibilidades identificadas concurren diversas corrientes de pensamiento jurídico —positivista o iusnaturalista, por ejemplo— y bioético —laico o religioso, v. g.—, así como diferencias relevantes entre los practicantes de cada campo, sean estos jueces, abogados, médicos o científicos, por mencionar algunos. Sin embargo, más allá de las diferencias, es posible partir de categorías generales para identificar las señaladas condiciones de posibilidad, sin perjuicio de la posterior elaboración de estudios más puntuales sobre las dimensiones reflexivas y profesionales.

Dejando de lado el estudio de las condicionantes que permiten la actualización efectiva de ciertas posibilidades en diversas circunstancias históricas concretas, ¿qué situaciones deben presentarse para que la ciencia jurídica se ocupe de la práctica de la bioética? Recordemos que la ciencia jurídica analiza lo previsto en las normas jurídicas y la filosofía del derecho de las relaciones entre esas normas y los valores considerados propios de una determinada posición filosófica. Por lo mismo, podemos decir que, conforme a la primera modalidad de estudio del derecho, habría que ocuparse de las prácticas bioéticas en la medida en la que éstas tengan vinculación con las disposiciones positivas —civiles, penales, administrativas, etc.—. Ello acontecería, por ejemplo, cuando el código de ética de un hospital o de un centro de investigación prohibiera o permitiera determinadas conductas e impusiera ciertas consecuencias por su incumplimiento. En un caso así, los juristas debieran preguntarse por las condiciones jurídicas del código o de las conductas que, mediante él, pretenden sancionarse. En lo que hace a la modalidad filosófica jurídica, las posibilidades de relación respecto de la práctica bioética se darían mediante la interrogación, por decirlo así, de las normas o conductas desplegadas por diversos actores desde la perspectiva de los valores que se considera debieran ser salvaguardados en caso de que unas y otras llegaran a constituirse o a tener algún tipo de relación con el derecho. En este caso, las condiciones de posibilidad en la relación pasarían por la existencia de un pensamiento jurídico razonablemente articulado, por la existencia de normas o prácticas bioéticas desde luego existentes y, finalmente, por la adopción de éstas últimas cuestiones como objeto de estudio de aquel tipo de pensamiento.

Bajo los mismos parámetros, la ciencia jurídica puede llegar a ocuparse del pensamiento bioético en dos posibilidades. En primer lugar, quienes llevan a cabo el análisis de las normas y prácticas jurídicas pueden considerar a la teoría bioética para darle sentido a alguna disposición positiva —como podría ser la interpretación de un enunciado relativo a la vida o a la muerte, por ejemplo—. Se trataría de un caso atípico pero, en modo alguno, improbable frente a una situación novedosa o extrema para el propio derecho. En segundo lugar, la filosofía jurídica podría llegar a contrastar sus propios postulados y fundamentos con los postulados y fundamentos del pensamiento bioético. Así, por ejemplo, podrían encontrarse semejanzas, diferencias o distintos enfoques o soluciones mediante el contraste llevado a cabo para determinar la corrección bioética de los futuros contenidos jurídicos o, en sentido inverso, la potencial integración de ciertas posiciones bioéticas en un determinado sistema de pensamiento jurídico.

La tercera posibilidad, el análisis de la práctica jurídica mediante la teoría bioética, consistiría en la consideración de las normas previstas en diversos ordenamientos jurídicos y de las conductas realizadas por una pluralidad de operadores a partir de aquellas, con respeto a los principios bioéticos. Me refiero, por ejemplo, a la forma en la que se analiza cómo se regula en una ley la eutanasia, o las maneras en las que los objetores de conciencia actúan o dejan de actuar en situaciones específicas, frente a los parámetros de una determinada bioética. Las condiciones de posibilidad en esta relación pasan por la existencia de un pensamiento bioético razonablemente constituido, la existencia de normas o prácticas jurídicas establecidas, y el contraste de estas últimas frente o contra aquellos parámetros.

La cuarta y última posibilidad tiene que ver con la reflexión que desde el pensamiento bioético se realiza sobre el pensamiento jurídico. Como ya lo apunté, debido a que este último puede tener como objeto el estudio de las normas y las prácticas o de los presupuestos filosóficos del derecho, la teoría bioética puede ocuparse de analizar la manera en que esos pensamientos —que no las normas o las prácticas mismas— satisfacen o contradicen los presupuestos teóricos de la bioética. De lo que se trataría aquí es de analizar al pensamiento hecho sobre las normas, prácticas o valores jurídicos, desde la perspectiva o con las herramientas del pensamiento bioético. En este caso, las condiciones de posibilidad se basan en la existencia de un pensamiento bioético sistematizado o sistémico, la existencia de las mencionadas reflexiones sobre el derecho, y el análisis del primero sobre el segundo.

Las condiciones de posibilidad en las relaciones entre la bioética y el derecho han quedado comprendidas a los grandes trazos realizados en los párrafos anteriores. Este análisis sirve para mostrar, primero, los puntos de intersección entre ambas disciplinas y actividades y, segundo, para generar un programa de trabajo que vincule a unas y a otras de manera extensa y completa. Ello con el objetivo de generar campos de trabajo relevantes para incorporar criterios bioéticos en la construcción de las normas y la calificación de las prácticas jurídicas, así como darle validez y eficacia jurídica a los criterios bioéticos en el que sigue siendo el más relevante sistema de regulación de las conductas humanas. En los tiempos de cambio y perturbación que actualmente vivimos en diversos aspectos de la vida humana y natural, estas relaciones son por demás necesarias.

 

José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro, miembro de El Colegio Nacional e investigador en El Colegio de México

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Publicado en: Justicia social