La bioética y el bioderecho no dan votos

Como un apasionado de los temas bioéticos, veo con tristeza el desdén hacia esta área por parte de nuestras autoridades, particularmente de nuestros representantes populares.

En 1971 Van Rensselaer Potter, un oncólogo y bioquímico estadunidense, publicó uno de los libros más icónicos en términos bioéticos Bioethics: Bridge to the Future, cuya idea fundamental era la necesidad de establecer puentes entre los temas científicos para vincularlos con aquellos de carácter humanístico. Ello, según el autor, es la esencia de la bioética.

Potter sugirió el término de bioética para referirse a una nueva disciplina que se ocupara de los problemas morales derivados de avances tecnológicos o científicos en áreas como la biología molecular, la genética, la ingeniería genética, la investigación biomédica y la práctica de la medicina, pero muy particularmente para pensar la relación entre la humanidad y la naturaleza.

Potter veía la bioética como un área de estudio interdisciplinar, que combinaba la ciencia, la filosofía y la ética. Creía que la bioética era necesaria para abordar los desafíos éticos que planteaban los rápidos avances en la biología y la medicina.

Ilustración: Kathia Recio

Si bien mi país no es un gran generador de ciencia o tecnología, también es cierto que tenemos un buen nivel de preparación profesional, lo que nos permite asimilar rápidamente las nuevas tecnologías sin importar mucho dónde surgieron. Pongo un ejemplo: México no tiene marcas de autos reconocidas en el mundo, sin embargo, mi país es ampliamente reconocido por su capacidad para producir automóviles de calidad que se venden en todo el mundo.

Igual sucede con muchas tecnologías “bio”, es decir, aquellas que tienen que ver con la vida, tanto en lo general, como con la “vida humana” en particular. Si bien muchas de estas biotecnologías no han sido desarrolladas en México, nuestro país se ha adaptado bastante bien a las mismas.

Ahora bien, el problema radica en que muchos de estos avances biotecnológicos traen aparejadas múltiples implicaciones bioéticas, en las que si bien algunos académicos nos hemos interesado, a nuestros legisladores simple y llanamente no les han importado.

Junto con la bioética surge, casi de manera natural, el bioderecho. En la mayoría de los casos del análisis bioético se derivan implicaciones que tienen un impacto social, es decir, implicaciones jurídicas (o biojurídicas, si se me permite).

Pero a nuestros legisladores parece que estos temas no les interesan, por eso el título de este trabajo. Baste ver las excelentes aportaciones previas de mis colegas en este blog de la revista nexos, vean los últimos títulos de las aportaciones a este blog:

Y después de la muerte, ¿qué?

Hechos y derechos

La relación paciente-doctor: de la superstición a la inteligencia artificial

Un sistema universal de salud pública: una necesidad impostergable

La Suprema Corte y el acceso al aborto a nivel federal en México

Los costos ambientales de comer animales

Los científicos, los médicos y la bomba

Bioética e integridad científica: el caso del Dr. Hwang Woo-suk

El riesgo bioético de las NOMs en la atención médica

De aborto y algo más

La nanotecnología y sus aplicaciones biomédicas

Necesitamos la opción de la eutanasia en México

La pena de muerte que imponemos a los animales

Lo que quiero destacar es que existen numerosos temas bio-ético-jurídicos que, salvo a un grupo de soñadores académicos, a nadie parece importarles. Temas que van desde el inicio de la vida hasta el final de la misma, incluso más allá, como el tema del trato que merecen los cadáveres humanos. Sin olvidar otros igual de importantes como la crueldad ejercida en contra de los animales, el aborto, la nanotecnología, etc. Temas de primerísima importancia, pero que, como dije, no dan votos.

Todos estos temas bioéticos deberían estarse discutiendo en el plano legislativo, dando cauce a estos avances en busca de un beneficio para la sociedad. Pero los legisladores prefieren seguir discutiendo cuál candidato es el más apropiado para un cargo o para el otro.

Presento para no extenderme algunos de los escritos de mis colegas, pero en apenas diez meses, en este blog de bioética de la revista nexos, van ya acumulados 43 textos, todos con reflexiones serias, bien meditadas y profundas, sobre temas bioéticos de incidencia social, por ende de incidencia jurídica o biojurídica. Si bien el blog es apreciado por múltiples lectores, tal parece que ningún legislador se ha dado la vuelta por el mismo.

En 2017 fui invitado a dar una conferencia al Senado de la República, en donde presenté a los legisladores un sinnúmero de absurdos legislativos en temas bioético-jurídicos. Todos me felicitaron y más de uno quedó en comunicarse conmigo, pero al final del día nada pasó. Hace unos días, se presentó una iniciativa de ley sobre Eutanasia, plagada de absurdos y contradicciones.

De hecho, en 2019 se propuso una legislación que pretendía regular la muerte digna y los cuidados paliativos, sin embargo, aunque fue aprobada por unanimidad en el Senado, al pasar a la Cámara de Diputados quedó congelada. Insisto en mi punto, estos temas por demás trascendentales, son ignorados por nuestros legisladores, pero también por grandes sectores de la sociedad, quienes jamás meditan sobre este tipo de temas, porque además, son tabú en una sociedad como la nuestra.

 

Héctor A. Mendoza C.
Profesor de la Facultad de Trabajo Social de la UANL, Miembro del SIN e integrante del Colegio de Bioética, A.C.

Una pequeña aclaración: Pude haber enlistado todos y cada uno de los cuarenta y tres artículos de que se compone este blog, ya que todos abordan temas que representan el olvido legislativo. Señalé solo algunos, con la única intención de ejemplificar, pero insisto, todos podrían calificar para justificar mis argumentos.

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Publicado en: Justicia social