Cabe la pregunta ¿por qué nos debe interesar la integridad científica? Hay varios factores a considerar, la ciencia es la base del progreso de la humanidad, nos resuelve problemas —la vacuna del covid es un ejemplo— y requiere de la confianza social, de certidumbre, de imparcialidad y de certeza. La conducta de los científicos, su buena o mala fama y prestigio, impactan en su mensaje.
Según la Oficina de Integridad Científica del gobierno norteamericano la mala conducta en la investigación significa fabricación, falsificación o plagio al proponer, realizar o revisar la investigación, o al informar de los resultados de la investigación.
(a) La fabricación es la creación de datos o resultados y su registro o presentación de informes.
(b) La falsificación es la manipulación de materiales, equipos o procesos de investigación, o la cambio u omisión de datos o resultados de tal manera que la investigación no se representa con precisión en el registro de investigación.
(c) El plagio es la apropiación de las ideas, procesos, resultados o palabras de otra persona sin dar el crédito apropiado.
(d) La mala conducta de la investigación no incluye errores honestos o diferencias de opinión.
Abundan los ejemplos históricos de malas prácticas en la ciencia, el Hombre de Piltdown, el supuesto vínculo entre vacunas y autismo, la clonación con células madre, etc. El caso de las vacunas y el autismo afectó la credibilidad de la ciencia y dañó la salud de muchos niños que no fueron vacunados por el miedo de sus padres que creyeron la mentira y quedaron expuestos a padecer alguna de las enfermedades.

Debemos acotar que no es lo mismo integridad académica que científica. La primera se entiende como “La expectativa que los docentes, estudiantes, investigadores y todos los miembros de la comunidad académica actúen con honestidad, confianza, equidad, respeto y responsabilidad”.1
La anterior diferencia no implica que son excluyentes, por ejemplo, las tesis o artículos publicados en revistas científicas que son requisito en muchos programas de posgrado en el país, son trabajos académicos pero su objeto es la investigación.
No todas las conductas obedecen a una intencionalidad de cometer un fraude, a veces responde a la ignorancia relacionada con el tema, la cual sólo se remedia mediante divulgación y educación.
Para Florencia Luna2 los problemas de integridad científica se relacionan proporcionalmente a la corrupción, cuando en los países la corrupción es estructural. Y si en México los índices son tan grandes, ¿cómo creer que no existe en los científicos?
A pesar de que se sigue pensando que la ropa sucia se lava en casa, cada día se descubren y se muestran en México más casos de faltas a la integridad. No sólo de plagios, ya hay algunos casos identificados de fabricación y de falsificación de datos, así como de conflictos de interés.
En la Conferencia Mundial de Integridad Científica, en junio de 2024, hubo una diapositiva que expuso recurrentemente el pensamiento de Brian Nosek, quien relaciona las malas prácticas científicas a un statu quo y que por tanto se han convertido en prácticas culturales.
Expresamente menciona:
Sí sé qué hacer, quiero hacerlo y creo que puedo hacerlo, entonces lo haré, ¿verdad?
A veces.
Un enfoque en las habilidades, la motivación y el sentido de autoeficacia del individuo a veces es suficiente para cambiar el comportamiento. Pero, el enfoque en el individuo puede perder una barrera clave para el cambio: la cultura.
Nosek hace una secuencia de cinco pasos en forma de pirámide, los cuales enumeramos de la base a la cúspide. Hacer el cambio posible depende de la infraestructura, hacerlo fácil depende del usuario y de la experiencia, hacerlo normativo es cuestión de comunidades, hacerlo gratificante depende de los incentivos y, por último, hacerlo necesario es cuestión de políticas públicas.
Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos distinguen entre laintegridad individual, que significa un compromiso para con la honestidad intelectual, y la responsabilidad personal, que caracteriza la conducta en investigación.
La integridad institucional significa la creación y mantenimiento de un ambiente que previene la mala conducta, promueve la conducta responsable de los individuos, y fomenta la integridad individual a través de estructuras, procesos, políticas y procedimientos conscientes.
Aún se piensa en construir infraestructura para la integridad científica en las universidades públicas mexicanas y en los centros de investigación. No es fácil implementarla, la regulación exhibirá la realidad de muchos en nuestro país y otros se sentirán ofendidos al ser revisada su actuación. A diferencia de otros países, no hay una normatividad o pautas de guía. Los incentivos que actualmente existen en México relacionados a la producción científica pueden provocar tentación a buscar atajos o incumplir.
Por último, para algunos en México, la integridad científica aún no se considera necesaria. Conhacyt sólo regula a aquellos que otorga presupuesto, ya sea por proyecto o mediante becas. No es una agencia normativa de la ciencia en México, no define conductas ni promueve acciones que la fortalezcan.
En las universidades públicas en México, para incorporar la integridad científica y académica a su práctica y estructura, debe considerarse el tema de la autonomía: cada institución deberá decidir si las regula y cómo, pero al igual que han visto al establecer Comités de Ética en Investigación, hay más ventajas en hacerlo que en seguir siendo omisos.
Por su parte la Comisión Nacional de Bioética ha hecho esfuerzos encomiables para la difusión de la integridad científica, mediante videos, conferencias, cursos, además de emitir opiniones.
Hay muchos pendientes en nuestro país. Fomentar la ciencia auxiliará al desarrollo: si es una buena ciencia, lo hará mejor.
Bernardo García Camino
Doctor en Derecho, miembro del Colegio de Bioética A.C.
Irene Córdova Jiménez
Doctora en Salud Pública, Universidad de Guadalajara.
1 Litewka, S. Presentación oral UNAM 22 de junio 2023, Understanding Academic Integrity, RMIT University Australia.
2 Reflexiones desde el Sur, Fontamara, 2004
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Para Florencia Luna los problemas de integridad científica se relacionan proporcionalmente a la corrupción, cuando en los países la corrupción es estructural. Y si en México los índices son tan grandes, ¿cómo creer que no existe en los científicos?
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Y con el conacyt con h y sus laxas evaluaciones, ahora están regalando nombramientos SNI nivel candidato como regalar cacahuates. Se corre la voz y todo mundo a publicar en donde sea y como sea.
Primero el incremento desmedido de posgrados de mala calidad y ahora el nombramiento de «investigadores» de baja calidad.
Así le entregan el «primer piso» de la Ciencia mexicana a la primera presidenta Científica.
Sería chiste, si no fuera triste realidad