Ética y realidad: maridaje necesario

¿Requiere ética la realidad? A nuestros tiempos les urge un reordenamiento. De ahí la necesidad de dosificar una dosis de ética y de moral a la cada vez más cruda realidad. Mirar el mundo a través de la pobreza deviene múltiples preguntas. Juzgar el avance de la humanidad en las últimas décadas, gracias a las bonanzas aportadas por el conocimiento, plantea muchas cuestiones. Ética y realidad conforman, o al menos deberían conformar, un binomio inseparable. La realidad sería menos cruenta si quienes la construyen se apegasen un poco a principios éticos y morales.

Ilustración: Patricio Betteo

Justicia, distribución de bienes, esperanza de vida, mortandad infantil, desnutrición, acceso a medicamentos, agua potable disponible y habitación son temas humanos. Demasiado humanos: difícil comprender la vida sin detenerse y preguntar, ¿por qué (casi) siempre pierden los principios éticos?, ¿por qué prevalece el Mal y no el Bien?

El conocimiento y sus herramientas se han ocupado de muchos de los temas arriba citados. La realidad, dantesca en ocasiones, y la cotidianeidad, infernal para miles de millones de personas son suficientes para cuestionar el éxito y el acceso a los frutos del conocimiento. Si bien dentro de los temas listados, justicia no es un bien material, el correr de la vida y las metas del conocimiento deberían concatenarse. El acceso y la distribución de diversos saberes y conquistas intelectuales es pésimo. Debido a esos descalabros, la polarización de la humanidad aumenta sin cesar. Vanagloriar los avances científicos y técnicos sin reparar en los otros miles de millones sin: sintecho, sineducación, sinagua, sinmedicamentos, sinmañana, sinetcétera es erróneo. Rendirse ante el conocimiento sin detenerse a pensar en la realidad es erróneo; en 2023 el conocimiento beneficia a unos mientras empobrece a otros: causa y consecuencia

Los modelos políticos, religiosos y económicos, juzgados desde el prisma de la pobreza han fracasado. La realidad requiere ética, ética laica. Si se contagia la ética, los logros del conocimiento quizás consigan distribuirse mejor.

Zurcir la realidad es indispensable. La ética puede enmendar algunas tragedias. El brete es mayúsculo y lamentablemente —deseo equivocarme— insuperable: los principios éticos/morales poco interesan a los dueños del destino de la humanidad.

 

Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Justicia social