Carta a un mentor y amigo: Arnoldo Kraus

Te escribo a modo de carta de la misma forma como inicialmente te conocí, a través de Una receta para no morir: cartas a un joven médico. Que tuve la fortuna que esas cartas de papel, se convirtieran en cartas habladas a lo largo de más de 10 años de conocerte. Con tu acompañamiento comencé a aprender a realizar historias clínicas, me invitabas a ver a cada paciente como una historia, una vida y una muerte. Me decías “Cada enfermo, una pregunta. Cada pregunta, una enseñanza”.

Infinitos correos electrónicos y llamadas compartidas, siempre iniciando con la pregunta “¿Cuántos cafés llevas?”. Café, bioética y medicina fueron la combinación para reflexionar los múltiples dilemas éticos que iban surgiendo a lo largo de los años. Me transmitiste que cuando la medicina se vive con pasión y se ejerce bajo una mirada autocrítica, se va fortaleciendo.

Me enseñaste a reflexionar sobre una decisión mucho más difícil que tratar, “no tratar”. Futilidad, limitación de esfuerzos terapéuticos, eutanasia y consentimiento informado eran parte de la continua conversación. Cultivaste mi madurez y sabiduría para poder acompañar y ayudar al enfermo y a su familia.

Como buen mentor estabas abierto a propuestas y nuevos temas a analizar, aceptaste escribir sobre los dilemas éticos en torno a la donación de espermatozoides en el libro Ciencia y Conciencia. Al darle la última revisada y aprobación al capítulo me dijiste: “Eres muy generosa con Kraus. Gracias por dejarme aprender de ti”. Compartías conocimiento con empatía y amor. Pero también mostrabas ese deseo continuo de nunca dejar de aprender.

Me acompañaste a lo largo de más de 10 años de mi carrera como médica. Más allá de los horarios, fronteras, pandemias y dificultades que uno puede encontrar en la vida y en la carrera de medicina. Podía ser un día difícil en el hospital, pero abrías la bandeja de entrada y aparecía Kraus:

—Buen día mi querida Julieta, ¿cómo marcha la vida?, ¿qué tal tu curso?, ¿las calles valencianas? Es una ricura lo que haces, y, ¿sabes?, «la historia» de nuestro encuentro y su persistencia me conmueve. Me emociona. Nada como la amistad y la admiración.

Eso siente Kraus por ti.

Hace meses me compartiste tu diagnóstico de cáncer, tu alumna se había convertido en oncóloga y comprendía por lo que pasabas en tú día a día. Frecuentemente te escribía:

—Voy en el primer café, cuéntame, ¿cómo vas?

Me compartías: 

—Mi querida, voy, regular, he tenido mucha diarrea. Y molesto por la poca solidaridad de los colegas. Además, aún no llega el resultado del estudio molecular. Gracias por acompañarme. Besos.

El binomio escucha y compasión me acompañaba en nuestro continuo diálogo.

Hace un par semanas te escribí un correo con el asunto:

—Querido, estás en mis exposiciones y práctica

Te había citado con una frase que me acompaña a diario en mi práctica como oncóloga “Las decisiones en el momento final son más complejas, pues la ausencia de historia y de conocimiento mutuo, entre galeno y paciente, dificulta cualquier tarea, sobre todo cuando se trata de la muerte”. Me contestaste que te emocionó mucho y me agradecías con el corazón. Yo te agradezco eternamente por ser mi mentor y amigo. Por hacer juntos bioética, una de nuestras grandes pasiones en la vida. Trascendiste, tu alumna, colega y amiga seguirá provocando y difundiendo la filosofía del siglo XXI.

Te quiero y te extrañaré

Julieta Gómez Ávalos

Oncóloga y miembro del Colegio de Bioética, A.C.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Ética médica

Un comentario en “Carta a un mentor y amigo: Arnoldo Kraus

  1. QUE CARTA TAN EMOTIVA PARA EL GRAN KRAUS, FILOSOFO DE LA MEDICINA, PIONERO DE LA ETICA MEDICA, PERO SOBRE TODO GRAN MEDICO HUMANISTA. VAMOS A EXTRAÑAR SUS COLUMNAS SEMANALES EN NEXOS Y SUS TEMAS LITERARIOS…

Comentarios cerrados