Debido a los avances en materia de reproducción humana asistida quizá hoy sea necesario diferenciar entre años de existencia y años de nacido. Al menos así ha quedado en evidencia con el nacimiento de Emma, una niña nacida en el estado de Tennessee, Estados Unidos, en noviembre de 2017.

Emma Wren Gibson fue congelada en su estado embrionario en octubre de 1992, es decir, 25 años antes de que naciera. Lo singular del caso es que quien gestó a Emma es una mujer que, al momento en que le fue implantado el embrión, tenía 26 años. Los padres de Emma son Tina y Benjamin Gibson —él de 33—, quienes recurrieron a la reproducción humana asistida con donación de embrión, dado que ellos no podían concebir de manera natural.
Emma embrión fue congelada en el Centro Nacional de Donación de Embriones (NEDC, por sus siglas en inglés), un centro médico de carácter religioso que se dedica a captar embriones vía donación y a ofrecerlos a parejas infértiles vía adopción. Cabe señalar, sin embargo, que el sitio web de dicho Centro precisa que “la adopción de embriones” no es un término legal, sino un eufemismo que debe ser entendido como un acuerdo entre los receptores y el Centro.
Este hecho tiene diversas implicaciones. Pensemos, por ejemplo, que de no haber sido congelada Emma (embrión), ella y su madre pudieron, eventualmente, haber sido dos amigas con casi la misma edad.
El caso de Emma parece ser singular, ya que en 2017 era el embrión con más años de criopreservación en ese Centro. Luego, en 2020, la misma pareja rompió su propio récord, al lograr el nacimiento de Molly, derivado de un segundo embrión, congelado durante 27 años. Cabe señalar que Emma y Molly son genéticamente hermanas ya que provienen de la misma pareja de donantes.
Todo indica que el Centro Nacional de Donación de Embriones seguirá batiendo récords. En octubre de 2022, la pareja estadunidense Rachel y Philip Ridgeway tuvo un par de gemelos, Lydia Ann y Timothy Ronald. Estos gemelos surgieron de embriones congelados desde 1992. El nacimiento de los gemelos rompió el récord previo. En este caso, la madre era apenas tres años mayor (en términos existenciales) que los embriones que recibió.
Estos embriones son el resultado de un procedimiento de fecundación in vitro de una pareja casada anónima. Según la información recabada, estos embriones procedían de un hombre que, en 1992, tenía 50 años y una donante de óvulos de 34 años.
Durante 15 años estuvieron criopreservados en un laboratorio de fertilidad en la costa oeste de Estados Unidos, y en 2007 fueron donados al Centro Nacional de Donación de Embriones, que los mantuvo en congelación por otros 15 años.
Así, la pregunta ¿cuántos años tienes?, tan común actualmente, podría admitir más de una respuesta: ¿cuántos años tengo desde que nací o cuántos desde que existo?
Recordemos que la llamada primera “bebé probeta”, Louise Brown, actualmente tiene 46 años y no hay reportes que indiquen que su vida haya tenido nada en particular por el simple hecho de haber nacido mediante un procedimiento de fecundación in vitro. De hecho, en diciembre de 2006, Brown dio a luz a su hijo Cameron John Mullinder, quien fue concebido de manera natural.
Así de compleja resulta la Reproducción Humana Asistida. Cada día nos ofrece alternativas nuevas, algunas insospechadas apenas hace algunos años. De hecho ya se especula sobre la inminencia de la ectogénesis, término acuñado por el científico británico Haldane en 1924.
La ectogénesis supone la posibilidad de prescindir del útero materno, supliéndolo por una máquina capaz de llevar a cabo la gestación de inicio a fin. Argumento utilizado en la película Interestelar en la que al final, y con la intención de repoblar algún lejano planeta, en lugar de llevar seres humanos adultos, llevaban embriones fecundados in vitro.
Queda claro que los avances biotecnológicos en materia de reproducción asistida seguirán dándonos sorpresas. Sin duda pronto veremos hijos cuya existencia sea superior a la de sus padres, es decir, embriones que vean la luz gracias a que una mujer de menor “edad existencial” los geste.
Héctor A. Mendoza C.
Profesor de la Facultad de Trabajo Social de la UANL, Miembro del SIN e integrante del Colegio de Bioética, A.C.